IA i filosofia digital

Assaig d’apropament al concepte de AI i satèl·lits (programes, algoritmes, bots, xarxes neuronals…)

  • Intro A: Dels Automates mitològics a la robòtica (nano, humanoide, macro…) Robot es a la fuerza física lo mismo que la IA es a fuerza intelectual?
  • Intro B: IA forta i debil
  • IA camp
  1. Ciencia tecnologia
  2. Ètica política
  3. Creativitat estètica
  4. metafísica – singularitat

INTRO A: Mitos antiguos ya recogieron fantasias sobre la vida artificial cultura griega… otras culturas? Golum… exponente máximo Frankenstein

WIKIMEDIA COMMONS / FORZARUVO94

MADRID, 1 Mar. (EUROPA PRESS) –

Mitos y leyendas antiguas ya establecieron hace miles de años conceptos sobre la creación de vida artificial y los robots, según demuestra un nuevo estudio realizado en la Universidad de Stanford.

Los historiadores usualmente rastrean la idea de los autómatas a la Edad Media, cuando se inventaron los primeros dispositivos de movimiento automático, pero el concepto de criaturas reales y artificiales se remonta a los mitos y leyendas de hace al menos unos 2,700 años, dijo Adrienne Mayor, alumno del Departamento de Clásicos de la Facultad de Humanidades y Ciencias, que ha expuesto su tesis en el libro ‘Gods and Robots: Myths, Machines, and Ancient Dreams of Technology’.

“Nuestra capacidad para imaginar la inteligencia artificial se remonta a los tiempos antiguos”, dijo Mayor en un comunicado. “Mucho antes de que los avances tecnológicos hicieran posibles los dispositivos automáticos, se exploraron ideas sobre la creación de vida artificial y robots en mitos antiguos”.

HOMERO Y HESIODO, LOS PRIMEROS

Mayor, un historiador de la ciencia, dijo que los primeros temas de inteligencia artificial, robots y objetos que se mueven por sí mismos aparecen en la obra de los antiguos poetas griegos Hesíodo y Homero, que viveron entre 750 y 650 años antes de Cristo.

La historia de Talos, mencionada por primera vez alrededor del año 700 a. C. pot Hesiodo, ofrece una de las primeras concepciones de un robot, dijo Mayor. El mito describe a Talos como un hombre gigante de bronce construido por Hefesto, el dios griego de la invención y la herrería. Talos fue encargado por Zeus, el rey de los dioses griegos, para proteger a la isla de Creta de los invasores. Marchó alrededor de la isla tres veces al día y arrojó piedras a las naves enemigas que se acercaban.

En su núcleo, el gigante tenía un tubo que corría desde su cabeza hasta uno de sus pies que llevaba una misteriosa fuente de vida de los dioses que los griegos llamaban icor. Otro texto antiguo, Argonautica, que data del siglo III a. C., describe cómo la hechicera Medea derrotó a Talos al quitarle un perno en el tobillo y dejar que el líquido de icor saliera, dijo Mayor.

El mito de Pandora, descrito por primera vez en la Teogonía de Hesíodo, es otro ejemplo de un ser artificial mítico, dijo el alcalde. Aunque muchas versiones posteriores de la historia retratan a Pandora como una mujer inocente que, sin saberlo, abrió una caja del mal, Mayor dijo que el original de Hesiodo describió a Pandora como una mujer malvada artificial construida por Hefesto y enviada a la Tierra por orden de Zeus para castigar a los humanos por descubrir fuego.

“Se podría argumentar que Pandora era una especie de agente de inteligencia artificial”, dijo Mayor. “Su única misión era infiltrarse en el mundo humano y liberar su jarra de miserias”.

Además de crear Talos y Pandora, el Hefesto mítico hizo otros objetos que se movían por sí mismos, incluido un conjunto de sirvientes automáticos, que se parecían a las mujeres pero estaban hechos de oro, dijo Mayor. Según el relato de Homero del mito, Hefesto les dio a estas mujeres artificiales el conocimiento de los dioses. Mayor argumenta que podrían considerarse una antigua versión mítica de la inteligencia artificial.

Los antiguos mitos que Mayor examinó en su investigación abordan las implicaciones morales de las creaciones de Hefesto.

“Ninguno de esos mitos tiene un buen final una vez que los seres artificiales son enviados a la Tierra”, dijo. “Es casi como si los mitos dijeran que es genial tener estas cosas artificiales en el cielo usadas por los dioses. Pero una vez que interactúan con los humanos, obtenemos caos y destrucción”.

 


INTRO B

IA dèbil i/o forta

 


  1. Ciencia tecno…

IA com a càlcul estadístic?

IA i jocs

Antecedents escacs

El 9 de marzo de 2016 el mejor jugador del mundo en el Go, Lee Sedol, llegaba al Four Seasons Hotel de Seúl para jugar contra el primer ordenador que presumía de ganar a un humano. Llegaba confiado y declarando a la prensa que no había de qué preocuparse, las cinco partidas que iba a disputar contra la inteligencia artificial AlphaGo

https://m.xataka.com/cine-y-tv/alphago-es-el-documental-de-netflix-que-mejor-explica-lo-que-supuso-la-victoria-de-la-ia-de-google-al-campeon-de-go?utm_source=facebook&utm_medium=social&utm_campaign=botoneramobile_AMP&fbclid=IwAR1nLo8Dida4MPujqUopIFnkyzh6g11ujUFa-n7KabAn6HJTbnEuowFmmnc


2. Ètica… política

The moral machine… Game DOC1 + resultats DOC2

IA i armament militar autonom.

Guerra digital

 


3. Creatividad IA vs mimesis humana

Homo Miméticus y la biomimética

La especie humana solo son primates que no hace mucho empezaron a copiar y a mimetizarse con la naturaleza. (Ética y estética de la estrategia mimética en el digitalismo)

 


Cuando la creatividad dejó de ser (exclusivamente) humana

¿Cómo funcionan las inteligencias artificiales artistas? Analizamos el que parecía ser el último reducto de la creatividad humana.

 

 

James Montgomery Flagg con un maniquí, 1913

Pensemos en la Revolución Industrial. La incorporación de las máquinas en el proceso productivo demostró, como en tantos otros acontecimientos de nuestra historia, que la tercera ley de Newton es igualmente infalible en cuestiones ajenas a la física: toda acción sobre un cuerpo tiene como resultado una reacción de igual valor pero en sentido opuesto. Y a la acción de automatizar ciertos procesos repetitivos de las fábricas textiles vino una reacción ludita por parte de los trabajadores menos cualificados y que estaban encargados de desarrollar dichas tareas. El aumento de los beneficios del empresario llevó inevitablemente a la pérdida de muchos empleos, y eso cabreó a la gente, como es normal.

El paso de los siglos ha demostrado que este escenario ha ido repitiéndose en distintos ámbitos cada vez más alejados de aquellas tareas repetitivas quecualquiera podría hacer. Las máquinas se sofisticaron y nacieron los robots, y en ellos se centraron la mayoría de críticas de un neoludismo que clamaba en contra de la incorporación en nuestras vidas de las nuevas tecnologías. Sin embargo, todo apuntaba a que ciertos trabajos serían imposibles de replicar por estos engendros metálicos. La creatividad humana era, como la aldea de Astérix, ese pequeño reducto que el imperio tecnológico no podría subyugar.

Pero llegaron las inteligencias artificiales y la concepción de que hay algo puramente humano que no sabrá emular una máquina acabó por quedar obsoleta. Unas nos vencieron alajedrez. Otras algo. Y otras se encargaron de demostrarnos que leer miles de artículos científicos para elaborar undiagnóstico médicopuede hacerse en cuestión de minutos (aunque en esta vida no haynada perfecto,querido Watson). Cada ámbito de la creatividad humana se veía invadido por IA que día a día lo iban haciendo mejor. Incluso el mundo del arte, máxima expresión de la autorrealización humana, descubría con sorpresa cómo los ingenieros llegaban con sus libretas y empezaban a anotar sus pasos con renovada curiosidad.

Motor de la locomotora Prussian Class S 10

Así nacieron las inteligencias artificiales artistas. Sistemas complejos que, mediante técnicas de aprendizaje, redes neuronales o algoritmos genéticos, empezaron a imitar el trabajo de pintores, escritores o músicos. Para tal fin, sus diseñadores y programadores tuvieron que comprender cómo funciona el cerebro de un creador y en qué se basa para obtener sus resultados. Un objetivo que les llevó a la necesidad de trabajar en colaboración con neurocientíficos y teóricos del arte. Todos juntos se hicieron la pregunta esencial: ¿cómo surge la inspiración artística?

De ahí extrajeron un factor común que serviría tanto para escribir un cuento como para pintar un óleo o componer una melodía: que el artista se alimenta de la obra de otros artistas. Parafraseando a Picasso, los buenos artistas copian, los grandes roban y las inteligencias artificiales categorizan en bases de datos. Así que pusieron a sus IA a recopilar el máximo de información disponible sobre su ámbito de creación. AShelley, una IA escritora de cuentos de terror, la atiborraron con obras de clásicos como Poe y de escritores más contemporáneos como Stephen King, además de toda obra de terror disponible en línea libre de derechos e incluso una colección de 150.000 historias del canal de RedditNosleep. AFlow Machines, una IA música, le dieron una ración de 13.000 canciones clasificadas por estilos. Y aThe Next Rembrandtle presentaron 168.263 fragmentos pictóricos de las 346 pinturas del autor del que toma el nombre.

Teniendo una buena librería de referentes a sus espaldas, la IA artista recibe su encargo. Un cuadro. Un relato. Una canción. Y es ahí donde entran en funcionamiento los algoritmos con que han sido programadas –su código genético– para desarrollar el resultado óptimo o, lo que es lo mismo, la obra finalizada. De la misma forma que un autor humano, las IA realizan prueba tras prueba comparando los resultados con las obras que conocen en función de distintos parámetros. Con ayuda humana o de forma independiente van acercándose a su objetivo hasta que consideran que han llegado a la última iteración. Y una vez acabada la etapa creativa, plasman el resultado en el medio escogido.

Creativity

Es poco menos que alucinante observar el resultado del trabajo de estas IA, pero no debemos olvidar algo fundamental: estas artistas no crean por un impulso vital o por una necesidad. Su arte no nace de una poética concreta o de una propuesta que ha ido refinándose con el paso del tiempo. Son capaces de imitar el proceso creativo de la mente humana, pero, al fin y al cabo, no dejan de cumplir las órdenes para las que han sido programadas. Hemos logrado automatizar la creatividad y modelizar sus diferentes partes, pero aún nos falta replicar ese impulso que hay detrás del primer paso del artista.

Tal vez con la llegada de lasingularidad este paradigma cambie por completo. Una vez las IA sean capaces de automejorarse y trasciendan nuestras capacidades, esa sensibilidad artística de la que adolecen hoy en día podrá surgir de manera natural en sus entrañas de silicio. Las IA no harán arte porque se las haya programado así, sino porque les apetecerá crear. Sentirán el impulso de quien necesita escribir para expresar una emoción o del que, si no pinta, siente que acabará marchitándose irremediablemente. Dentro de su pirámide de Maslow particular, llegarán por la vía rápida a la cima de la autorrealización.

Lo interesante de ese acontecimiento estará en ver cómo seremos capaces de reaccionar ante estas nuevas formas de expresión. Entendemos las obras de arte –o al menos parte de las mismas; ahí tenemos las habituales polémicas asociadas al arte contemporáneo– gracias a que somos seres humanos y nuestras mentes se construyen sobre un andamiaje común. Compartimos, por así decirlo, una misma base conceptual que, por mucho que difiera en función de nuestra formación en bellas artes o teoría de la estética, se encuentra alojada en espacios similares: nuestros cerebros. Si el arte es un reflejo de la realidad, todas las creaciones artísticas existentes hasta la fecha han sido filtradas por el mismo tipo de mente, la mente humana.

La llegada de una nueva hornada de IA artistas y autoconscientes, por el contrario, nos ofrecerá algo nunca visto antes: arte concebido por mentes no humanas a partir de sus propios impulsos creativos. Y ante esta situación solo se me ocurren dos escenarios posibles. En el caso más pesimista, seremos incapaces de comprender el arte concebido por una IA. Nuestra capacidad de recepción estética se vería sobrepasada. Sin embargo, aún hay espacio para la esperanza. Tal vez en el futuro sigamos compartiendo esquemas cognitivos con unas IA que, a fin de cuentas, han nacido de nuestra forma de comprender el mundo. En ese caso, puede que asistamos a nuevas formas de expresión que estimulen nuestras mentes como nunca antes ha sucedido. Obras que dejen en evidencia cualquiersíndrome de Stendhalhabido y por haber gracias a la intensidad del goce artístico causado. Tal vez, y solo por llevar la contraria a tantas distopías existentes, el futuro no depare un alzamiento violento de las IA, sino una revolución llena de belleza y arte. Inteligencias artificiales que no quieran destruir, sino solo construir. A fin de cuentas, si una inteligencia supera las capacidades humanas, no es descabellado imaginar que también deje atrás uno de los mayores defectos de la humanidad, ¿no?

 


EXEMPLES CREATIVITAT ARTIFICIAL

  • Poesia programa 1971

 

  • Lollull elèctric
  • Trump bot…

 

  • Novela cccb??

 

 

  • Miedo

 

rhyming algorithm

 

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